lunes, 31 de julio de 2017

LA EXTINCIONES DE LAS ESPECIES VIVIENTES EN LA TIERRA




Muchas hipótesis tratan de explicar el fenómeno de la desaparición de seres vivos en nuestro planeta; sus huellas, sus fósiles, son pruebas irrefutables de que existieron.
Es estos fósiles se puede observar, en las anatomías, una evolución de las formas; así los depredadores: “Tigre dientes de sable” y el “Tigre de bengala”, lo demuestran; esta última fiera presenta una anatomía menos rústica que aquélla. La misma regla es observable en otros seres; incluyendo al humano; qué diferencia entre una moza de las cavernas y las esbeltas muchachas de hoy, de cualquier raza o cultura; aunque el sentimiento por ellas no haya variado nada.
Nos impresiona lo que vemos, lo que oímos, lo que excita fuertemente a los sentidos; como un volcán que aún podemos observar; sabemos de un meteoro, pero nunca hemos visto un asteroide estrellándose en la Tierra, con la energía de que habla la mecánica cuántica; y las hipótesis tantas veces superficiales sobre fenómenos desconocidos.
Por un desconocido instinto, los humanos de las primeras civilizaciones, sentían en el Sol, el responsable de la vida en la Tierra; casi no hay cultura, por muy primitiva que no mencione como a su creador a nuestra estrella; porque racionalmente no es fácil explicar las radiaciones solares de infinitas formas de energía que llegan del Sol a los planetas; siendo la Tierra la que cumplió con requerimientos para la creación más asombrosa del universo: el fenómeno vital.
La humanidad vive hoy, por conocimientos científicos, un cambio climático muy perceptible; la sola variación de dos grados netos de temperatura en un siglo, en los ecosistemas, producirá variaciones en las especies, pero no en las especies, sino en las razas, en sus variedades; quizás no extinciones—más son producidas por la existencia humana—,pero si, por aclimataciones o no, reducción en sus números, en sus tamaños; otros crecerán y se harán visibles; es decir: es la energía solar la determinante principal en la existencia de vida en la Tierra; las otras variables intervinientes, como el propio calor, es fundamental para la conservación de los seres, pero no para su creación o su destrucción significativa.
¡Oh dios Sol, a ti elevo mis plegarias para que no hayan sequías, inundaciones; para que no suban de precio los alimentos; porque mi salario, mi pensión no alcanza!

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