Una de las propiedades de todo en el universo, es su bipolaridad.
No existe cosa sin su opuesto; y lo más importante: entre estos polos se sitúan
diferentes combinatorias de ambos; es decir: al pasar de un polo a otro, la esencia
de este polo va disminuyendo, mientras, en porcentaje, aumenta el otro. En el
centro, se tendría 50% de uno, combinado con el 50% del otro. Más allá de los
polos no habría sino más de los mismo cualitativamente y en el máximo.
Considerado como premisa el párrafo anterior, nos servirá
para un constructo.
Los científicos que estudian el Universo, nos hablan de desorden
estelar; de estrellas que explotan; de agujeros negros que devoran galaxias enteras;
y que estemos confesados porque un gigantesco asteroide colisionará con la
Tierra, acabando con todos; es decir, se menciona desorden.
Si la premisa es válida por su logicidad, y si las
nebulosas, cometas, planetas, pertenecen al universo, también en él debe de
haber orden. El sistema solar, con su bien amado planeta Tierra, son a su vez,
ejemplo de orden—en cierto grado; nunca absoluto; por eso de las
superposiciones de orden y desorden—. Bueno, este orden a producido este
fenómeno denominado vida.
Y precisamente el orden puede expresarse en lo que los
humanos llaman, como parte de su cultura, civilización: Matemática. La
Matemática y sus investigadores, en el tiempo, han ido acumulando conocimientos
sorprendentes, que en sus aplicaciones, han cambiado totalmente la vida humana;
en realizaciones buenas y malas.
La esencia de las Matemáticas o Matemática, para no discutir
con los denominados doctores, su expresión máxima, es la ecuación—con su
hermana gemela: la Inecuación—. Estas son estructuras de símbolos y signos que
relacionan las variables o magnitudes de los fenómenos tal como están
relacionadas en el mundo real.; pero, para quedar finalmente estructurada la
representación simbólica, matemática del fenómeno, se requiere de los símbolos
llamados CONSTANTES.
Las constantes son números a secas; es decir sin
dimensiones. El hallazgo de ellas por los científicos les ha significado
reconocimientos, hasta premios.
En la antigüedad, de dos mil años para atrás, alguien dividió
las longitudes delas circunferencias de los círculos, entre los diámetros de sus
respectivos círculos, obteniéndose, lo
que asombró a estos científicos, un valor siempre constante, sólo variables en
las partes decimales. Este número era, y es: 3.141592654… que el academicismo,
el doctoralismo reemplazó por la letra griega: π (pi) — en los sistema
educativos se emplea la cifra redondeada: π= 3.1416; para facilitar los
cálculos sin muchas desviaciones.
Otra gran constante descubierta
en física es la velocidad de la luz en el vacío: c = 3,00 x 10 elevada a la 8va
potencia m/s. Es decir, los corpúsculos de luz se mueven a 300 millones de
metros por segundo; o también de 300 000 Km/s.
El valor de esta constante,
demostrada por Einstein, es que si se le eleva al cuadrado y se multiplica por
la masa de un cuerpo, obtenemos la cantidad de energía pura que pude producir
ese cuerpo; concepto demostrado en la fabricación
moral o inmoral de bombas nucleares.
Existen muchas de estas
constantes, que el humano usa para bien y para mal.
Ω


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