sábado, 30 de abril de 2016

UNIVERSO: ¿PODRÁN LOS HUMANOS EN SUS NIVELES MÁS AVANZADOS DE CIVILIZACIÓN SABER QUÉ SON LAS GALAXIAS?







La mayor parte de los humanos, de ayer, hoy y del futuro; de cualquier cultura, han vivido y viven, sin preguntarse mayormente por la razón de su existencia; ni por entender nada del mundo en que nacieron, viven y saben que desaparecerán. Sólo unos pocos sienten la inquietud de saber; inquietud que se manifiesta en infinitas preguntas sobre la razón de la existencia de todo. Estas personas han mirado un cielo estrellado y quedan perturbados ante el inmenso espectáculo; quieren saber, pero no encuentran a veces ni las preguntas, sólo se sienten anonadados.
 Los primeros tienen existencias sencillas, como las otras especies animales y los segundos, tal vez nunca puedan dejar de lado las preguntas del por qué, para qué, se vive.
Uno de los grandes misterios para los humanos que quieren saber, son las denominadas Galaxias, seres existentes en el universo y que el hombre tiene algún conocimiento sobre ellas; fotografías, películas; pero sobre todo teorías, ideas, hipótesis, que suelen confundirle más. Lo que denominamos Universo, para algunos humanos, es simplemente el conjunto formado de un lado por todas las materias y energías, contenidas, por otro lado  en un espacio vacío e infinito.
La teoría actual del Big Bang, para explicar al universo, satisface por ahora a los humanos más esclarecidos, los auténticos científicos. Sin mayores discusiones, esta teoría supone un momento cero en el tiempo, en que toda la materia reunida por acción de la energía gravitacional de atracción, en un lugar del espacio vacío infinito, hizo explosión, convirtiéndose toda esa materia en energías puras que empezaron su desplazamiento en todas direcciones por ese espacio vacío, ilimitado.
Pero aun así, provocada la reunión de las materias por la energía de gravedad y la posterior repulsión, esta fabulosa energía, razón de la existencia del universo, nunca deja de actuar, para volver a reunir en otro momento cero a toda la materia del universo y empezar otro capítulo de él.
 El universo formado por energías, no se dispersó en partículas infinitesimales separadas totalmente unas de otras, a manera de una bandada de palomas espantadas que vuelan todas en diferentes direcciones, alejándose individualmente unas de otras hasta desaparecer como conjunto; sino que se mantuvieron formando masas acá y allá. La información científica es de que se formaron en primer lugar las denominadas Nebulosas; dentro o fuera de estas, las Galaxias; como parte de estas, las Estrellas; y como subconjunto de estas, Sistema Planetarios; con los consabidos Planetas; como en el Sistema Solar, con, hasta el único planeta hasta hoy habitado: nuestra Tierra. Este es un apretado esquema que representa al Universo con las comprensiones de él hasta ahora. Sin olvidar, que el Universo, está contenido en su antípoda: el “Vacío Absoluto” e infinito; cuya comprensión hace tambalear al más esclarecido científico o no.
Podemos resumir que las Galaxias son partes del Universo; que contienen estrellas; sistemas planetarios; planetas; y podemos agregarle cometas, satélites; y alguna afortunada Galaxia, contener algún planeta con ese extraño fenómeno material llamado vida, seres vivientes; con su máxima creación unos seres denominados por ellos mismos: “Especie Humana”.
 Se puede completar agregando que cada Galaxia contiene cantidades enormes de estrellas, muchas de ellas con sistema planetarios; pero, ¿existirán planetas como la Tierra, con su contenido de vidas? Sólo se desea que de ser así, los seres humanos de esos planetas sean moralmente superiores a los de la Tierra.


miércoles, 20 de abril de 2016

UNIVERSO: ‘LOS TERREMOTOS, ENEMIGOS MORTALES DE LOS HUMANOS’






La palabra terremoto, significa movimiento de tierra, es decir de la corteza terrestre, comprometiendo a todo lo que esté sobre ella.
Los expertos nos comunican que pueden ser de origen volcánico, movimientos de ‘las placas terrestres’, hasta de muy pequeña magnitud, causados por el calentamiento de la corteza y su brusco enfriamiento por presencia imprevista de nubes que suprimen el calentamiento solar.
Pero, ¿así de simples? ¿Y en sus simplezas, tan feroces?
Podemos, sobre la información científica, aventurar una hipótesis que nos acerque a la comprensión de este grave fenómeno, sin que quizás nos sirva de mucho, en la práctica. La información que dan los científicos, es simplemente aterradora; nos dicen: “La escala para cuantificar los terremotos, va desde cero a 10 grados Richter; significando que un terremoto de grado 10, no deja en pie, nada de lo construido por el humano”. Para calmar un poco, se puede comunicar que no existe en la historia un solo caso de un terremoto de la máxima intensidad; la humanidad, más se destruye ella misma.
Partamos de la premisa de que en algún momento del tiempo cósmico, la Tierra era ya un planeta de materias. Inicialmente, muchas de las 92 clases naturales, al estado gaseoso, líquido, y tal vez alguna de ellas al estado de crema o de mazamorra, antes que sólidas.
Recordando las clases de química elemental de la secundaria, se nos dijo que las materias eran de dos clases, entre otras clasificaciones: Metales, como el hierro, níquel, plomo, cobre, aluminio…y No Metales, como el silicio, carbono, potasio, calcio, nitrógeno, oxígeno, etc. Una de las características diferenciales de estas clases de materia, eran sus densidades: los metales de gran densidad; mientras que los no metales presentaban una densidad mucho menor; es decir si se colocan ambas clases al estado líquido, los No Metales, flotan sobre los metales; como lo hace la nata sobre la leche líquida, después de hervirla, y así se queda después del enfriamiento; fría por fuera en la nata y muy caliente, y de calor aislado, en el líquido.
También es previo saber, que el hierro es el metal que forma todo el gigantesco núcleo terrestre de unos doce mil kilómetros  de diámetro— mientras la corteza tiene alrededor de 70 kilómetros—; es decir, es tan abundante que casi forma todo el planeta; flotan sobre su masa los demás metales en un gran estrato; contiene la energía gravitacional y magnética del planeta; entre tantas otras cosas.
 Pero lo más importante, para explicar los terremotos: el núcleo de la Tierra es un enorme depósito de energía térmica, desde el nacimiento de este astro, hasta ahora; la corteza le ha servido de aislante térmico por eso se mantiene con inmensas cantidades de calor, que siempre ha expelido por los volcanes y lo sigue haciendo indefinidamente, en su tendencia al enfriamiento total. Al estar el núcleo al estado pastoso y líquido a altísimas temperaturas, su volumen es enorme, por dilatación, respecto a frío o más frío.
Podemos imaginar a nuestro planeta, sin dar graciosas cantidades de tiempo, un planeta en enfriamiento; la corteza separada y ya sólida, pero a enorme temperatura; bien reposada sobre el núcleo; a semejanza de una mandarina, de una uva fresca o una gran ciruela madura, que tienen la piel o ‘cáscara’, pegada a la ‘pulpa’.
Por la propia evolución del Universo y en él, la Tierra, la energía térmica tiende a neutralizarse;  es decir, se dan los enfriamientos de las masas calientes, utilizándose estas energías en las reacciones químicas llamadas endotérmicas. En el caso de nuestro planeta, este enfriamiento del núcleo, se manifestó desde el comienzo de la formación de la corteza, con la expulsión de calor con materiales fundidos a través de los miles y miles de volcanes desparramados por toda la superficie. Si consideramos este proceso en millones de años, tenemos una constante pérdida de calor del núcleo, que hoy continua, significando esto el achicamiento diametral del núcleo, la separación de la corteza terrestre, que quedó flotando entre esta y la masa fundida nuclear; a semejanza en un momento dado, de la corteza o cáscara de una mandarina y su fruto, reducido en radio por la pérdida de humedad de la fruta con el tiempo.
Es decir, se tenía al planeta con su corteza totalmente desprendida, como en una nuez seca, sacudiéndose contra el núcleo por los movimientos de traslación, rotación y vaivén en los polos. Sucedió lo lógico: la superficie sólida de la Tierra se partió en enormes pedazos que los geólogos llamaron “placas”.
 Los bordes de una de estas placas en el pacífico, prácticamente unían los polos. Al estar estas placas partidas, en el aire y girando con el planeta, se desplomaron sobre el núcleo fundido; una sobre otra. El núcleo al sentirse presionado desde arriba, primeramente se encogió, se hundió, pero como resorte impulsó hacia arriba a las placas, formándose las cordilleras: en América del Sur, La cordillera de  los Andes; en Norteamérica, la Cordillera norteamericana; formada por: Cordillera de Alaska, Montañas Rocosas, las Cascadas, Sierra Nevada, Sierra Madre, etc.
No sólo la reacción del núcleo sobre las placas que le cayeron encima y por ello se formaron cordilleras, es todo; lo más importante: en el proceso hubo arrastre y expulsión de millones de toneladas de metales que flotaban fundidos en el núcleo; lo que dio origen a las vetas, depósitos de minerales, etc.
Resumiendo, desde entonces los trozos de corteza terrestre denominados placas, quedaron flotando sobre el núcleo reducido de tamaño; continúa la expulsión de calor del núcleo por los volcanes, arrastrando algunas veces materiales fundidos; y los más grave para la vida sobre la Tierra: las placas se mueven con los movimientos del planeta y la acción térmica del núcleo; estos movimientos sin control, imprevistos, son los terremotos. Constantemente el núcleo se encoge, las placa se reasientan violentamente, provocando feroces destrucciones en sus superficies; movimientos de las masas marinas; daños a los seres humanos que habitan la Tierra.
Los humanos ignoran si las demás especies vivientes razonan, sienten, es decir tienen espíritu, como el hombre; pero claramente dan ejemplos, como los insectos, abejas, hormigas, con organizaciones sociales semejantes a las humanas, dan ejemplos de que cuando su sociedad es destruida, proceden automáticamente a repararla, retirar sus muertos; reparan sus estructuras; no se sabe si entre lágrimas.

sábado, 9 de abril de 2016

¿TIENEN ESPÍRITU LOS PECES?



En la edad media, en Europa, un grupo de religiosos decían: “Dennos 30 años la educación de Europa, y dominaremos el mundo”.
Tal es el poder de la educación sobre las conductas humanas, cuando se empiezan desde niños y es generalizada. Eso explica el por qué las culturas tenían y tienen sus propias características; a semejanza de las familias que pueden ser agresivas o de convivencia; indiferentes o solidarias.
En la cultura occidental y cristiana, Europa y América, básicamente, el adoctrinamiento totalitario a las mujeres que serán madres, es absoluto en las masas; ellas desde el comienzo de la vida de los pequeños los adoctrinan; en este adoctrinamiento se incluye el concepto de alma; como ser independiente de los cuerpos y que existen en ellos hasta el momento de morir en que lo abandonan. Tales son las enseñanzas, el adoctrinamiento de muchas religiones; para establecer normas de conductas en los humanos, y puedan estos  vivir en la sociedad diseñada.
En estos adoctrinamientos, se considera que el alma—un constructo para la ciencia—, sólo es propia para los humanos, y que todos los demás seres no la poseen—inclusive en el coloniaje de América por los europeos, se consideraba que los nativos no poseían alma y que por ello cualquier trato hacia ellos era válido y podría hacerse sin remordimientos; ya que la ausencia de alma, implicaba ausencia de sentimientos, de pensamientos.
Pero la evolución del pensamiento es inevitable—dicho de paso: anatómica y fisiológicamente la especie humana y las demás existentes, demuestran un estancamiento evolutivo, si  alguna vez evolucionaban, en cuanto a las formas de sus cuerpos; los humanos siguen teniendo dos brazos con algunos pelos pero no convertidos en plumas ni escamas; pero qué diferencia entre las mentalidades del cavernario y el humano de la edad media con el contemporáneo. El humano actual usa la mentalidad científica para obtener el conocimiento de la realidad física, es decir el conocimiento científico, que en su aplicación práctica le produce una tecnología ni imaginada en los momentos más febriles; desgraciadamente, mayormente para el mal; ya que al igual que sus cuerpos no han variado significativa de formas y movimientos, tampoco ha variado nada en cuanto a las emociones de envidia, explotación, indiferencia. ¿Producto de adoctrinamiento? ¿Característica eterna de la especie animal a la que pertenecen los humanos?
El pensamiento científico considera que el conocimiento debe ser obtenido del mundo físico, que nada es verdad o realidad si no tienen existencia en él; si la idea no tienen correlato físico, la idea está en el mundo de lo imaginario, de  la fantasía. Pero otros conocimientos, por los mencionados adoctrinamientos intencionales, subyacen como chips en los cerebros toda la vida, a menos que se tome conciencia de ello y se modifique. Los chips colocados por adoctrinamiento en los cerebros desde pequeños, con colaboración generalmente inconsciente de las madres para su mantenimiento, determinan toda el pensamiento y por lo tanto la conducta de los individuos, hombres y mujeres; tantas veces, todos sus ciclos de vida.
Por eso, en un accidente habido en casa, una gran pecera fue contaminada y murieron una docena de hermosos peces de veinte centímetros de largo la mayoría. El abatimiento, los sentimientos de pena y furia a la vez, eran grandes en la familia. ¿A quién culpar? Nadie se atrevía a finiquitar el asunto eliminándolos de la pecera; allí se les veía a todos inmóviles. Toda una mañana; una tarde y una noche permanecieron así; con el aire desconectado, sin ánimo de hacer nada al respecto.
A la mañana siguiente, obligados a resolver, con sorpresa se pudo observar que de la docena, dos de ellos se movían; el familiar en loca esperanza los colocó en otra pecera y observó detenidamente a los demás. ¿Qué había sucedido? Quién sabe.
Se les ubicó en lugar especial; con cuidados del mejor hospital. Los dos se ubicaron en un rincón de aquella urna de vidrio, inmóvil; totalmente encogidos que ya no tenían forma de pez; así pasaron dos horas, cuatro; un día, cinco; sin alimentarse sin moverse. En una mente humana adoctrinada para aceptar que los animales, ni los mamíferos, los más evolucionados, y menos los peces, menos evolucionados, tienen almas, espíritus; una mente así se sorprende de ver en los ojos de aquellos simples seres expresiones difíciles de esperar. La resignación por la vida de ellos, llenó nuevamente los espíritus de la familia. Un sexto día de aquella infeliz situación, hizo acercarse por la pecera a un miembro de la familia que pudo ver y exclamó que uno de ellos se movía libremente por la pecera, mientras el otro continuaba cohibido en un rincón. Como si la luz volviera a los espíritus; al día siguiente ambos nadaban normalmente.
Lo que vimos, esa familia, en dos peces, arrinconados, en el fondo, fue simplemente enorme tristeza, a lo humano, que han perdido seres queridos.
 No todo es de los colores con que se nos ha adoctrinado; hay que tomar el conocimiento directamente de la realidad; por muy dura, por muy cruel que sea; porque también tienen instantes brillantes. Hoy vemos a esos dos peces sobrevivientes nadar con gran felicidad, en su cárcel de cristal; bien aseados; bien alimentados; mejor tratados por la feroz experiencia.