Antes las madres, que eran las únicas que alimentaban a
sus pequeños, se guiaban por el sabio instinto; sólo daban leche hasta la
adolescencia; lo que hace la naturaleza con todos los mamíferos. Y era bueno.
Luego vinieron los empresarios y con su publicidad, y
especialmente con sus propagandas lavaron el cerebro a las gentes con eso de
leche vitaminada; un análisis químico de sus productos con dos mil componentes
que impresionaban a los ignorantes, pero que se metieron como religión en los
cerebros de las madres, explotadas sentimentalmente en el amor de su hijos.
Hoy estos empresario, muy inteligentes, empiezan a luchar
por sus imperios, que no se sabe si sobrevivirán o se volverá hasta cierto
pasado, que se suele decirse que fue mejor.
Las mejores lecciones sobre alimentación, nutrición, las
ofrece la naturaleza.
Las aves
silvestres alimentan con gusanos o proteína pura a sus pichones hasta que les
sale las plumas; luego con cereales semidigeridos con lo que tienen la energía
para empezar a volar. ¿Quién les enseñó, si no fueron a ningún sistema
educativo? La sabia naturaleza, que las
religiones no quieren que se aprenda en ella por ser materialista, realista y
no idealista que sólo creen en libros escritos por otros y que no se deben
razonar, sólo obedecer.
Los mamíferos se alimentan primero de leche, luego carne o vegetales,
según sea la especie. Los humanos deben tomar leche hasta cierta edad; lo más
que se pueda de la madre; luego viene la
carne hasta empezando la juventud, con leche inclusive; en la adultez, debe
reducirse la leche y la carne y básicamente el alimento debe ser energético,
vitamínico, con minerales; así como después de construido un auto, sólo
necesita gasolina, algo de aceite para moverse.
La leche en la infancia humana y adolescencia, forma
huesos y las carnes músculos; hasta que dejan de crecer finalizando la
adolescencia y requieren principalmente hidratos de carbono.





