miércoles, 23 de marzo de 2016

¿PODRÁN LOS HUMANOS EN TODA SU EXISTENCIA LLEGAR A CONOCER, A COMPRENDER AL UNIVERSO?





Las abuelas, para enseñar a los niños a ser humildes, solían contarles historias curiosas. Contaban que en un puerto vivía un sabio, que a pesar de serlo, quería saber cada vez más y más; saberlo todo. Todo el tiempo pasaba  razonando, especulando, con todos los temas de la humanidad.
Una mañana muy temprano decidió bajar a la playa más lejana, para sin interrupciones tener sus profundos pensamientos. Caminaba solitario, cuando muy delante de él vio una figurita que corría hacia el mar, regresaba a la playa y repetía los movimientos una y otra vez. Intrigado se fue acercando y observó que un pequeño niño, sin perturbase por su presencia, corría hacia la orilla del mar con un pequeño balde, recogía agua y regresaba a la playa y la echaba en un hoyo; luego, volvía al mar y repetía una y otra vez lo mismo.
No pudiendo contener la curiosidad el gran hombre detuvo al niño y le preguntó:
— ¡Oye niño qué haces!
— ¡Voy a poner todo el agua del mar en el hoyo!—, le contestó sin dejar verter el agua y correr hacia el mar.
El cerebro del sabio se mortificó ante lo ilógico del tema; esperó a que el niño regresase y le dijo molesto:
—¿No has pensado un momento, que es imposible que toda el agua del mar jamás podrá caber en ese pequeño hoyo? ¿No vez que apenas la hechas desaparece?
El niño se detuvo, con linda sonrisa se le acercó y le dijo:
—Ud. quiere tener todo el conocimiento del universo; ¿no ha pensado que  su pequeño cerebro no puede comprender todo lo que hay en la inmensidad de  él?—, dicho esto corrió hacia el mar.
 El sabio miró hacia otra lado por un momento, sorprendido ante lo dicho por el niño. Miró hacia el mar, pero no había nadie.
El conocimiento del mundo que le rodea, en el que existe, en sus aspectos prácticos, ha beneficiado a la humanidad; a unos grupos mucho más que a otros; en toda la historia. Algunos hombres, quieren saber cuál es el significado de aquello que en una noche oscura, sin nubes, puede ver en los cielos oscuros, llenos de cuerpos brillantes llamados astros; quiere saber por qué existe; que sentido tiene todo ello. Hasta ahora, ninguna ideología lo explica, ni cercanamente.
Mientras se da esa búsqueda, tal vez inútil, no se puede dejar de reconocer la belleza de las estrellas, constelaciones, galaxias, planetas; hasta de una humilde estrella fugaz. Es difícil describir cuál es la sensación del espíritu ante ello.

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