Los físicos nos informan de que si un metal, varilla de
hierro por ejemplo, se calienta hasta el punto de fusión, emite luz blanca a
esas altas temperaturas, cuando el metal contiene el máximo de calor en ese
estado. Luego, si se deja de calentar, el color varía hacia amarillo pálido,
amarillo, naranja, rojo, rojo obscuro, finalmente negro; con temperatura que
han ido descendiendo; hasta finalmente luego de un tiempo, ponerse frío,
tocable.
Existe una relación entre la cantidad de calor contenido,
temperatura y las frecuencias de las coloraciones.
Si se calentase el metal, más allá del punto de fusión, se
volvería, líquido, luego gaseoso, cuando todos sus átomos estuvieran separados;
a continuación entraría al estado de plasma—átomos ionizados, con partículas de
energía libres—; para finalmente—esto no lo puede conseguir el humano—, todos
los átomos se disociarían en las diferentes clases de energía que los
conforman; es decir, tendríamos la materia al estado de energía puras…como son
las estrellas.
Sobre esta teoría, infernal, podemos crear una hipótesis
para explicar la vida de una estrella.
Una estrella no sería sino una enorme masa de energías puras
en diferentes estados térmicos; formada por todas las clases —cualitativamente,
porque dos estrellas no son iguales en cuanto a constitución, ni cualitativa,
ni cuantitativa—, de energías; donde la gravitacional es la reina y la térmica
su opuesta, también poderosa.
Luego la energía
gravitacional con su enorme fuerza de cohesión mantiene el conjunto formando
una esfera con núcleo ya de gravedad, es decir se tiene una estrella; donde el
mismo calor es retenido en el campo gravitacional.
Dos fenómenos principales o básicos suceden en una estrella:
emisión de energía al espacio y reacciones entre las energías; semejante a reacciones
químicas donde se combinan por dialéctica, materiales diferentes para dar otros
de categoría superior y diferente; en
este caso de energías; por lo tanto, el calor en procesos térmico interviene en
reacciones endotérmicas, neutralizándose y desapareciendo su característica de
repulsión.
Ampliado el marco para el razonamiento: una estrella roja
está en proceso de enfriamiento constante, en el límite de este enfriamiento,
las energías se combinan para formar materias a altísimas temperaturas, donde
los metales están aún al estado gaseoso o menos que plasmático; es ese momento
del fenómeno, a manera de último suspiro, la estrella aun roja, emite por
última vez un destello de luz que se aleja de ella para siempre y puede ser
observada, en la tierra por algunos humanos, siguiendo su viaje a los límites de los campos gravitacionales en
el cosmos; la estrella ha muerto, se ha trasformado en, un agujero negro o un
astro de materia opaco; en el lugar donde brillaba con vida, ha quedado un
espacio oscuro; pero no vacío.

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