martes, 5 de septiembre de 2017

CIENCIA. TERREMOTOS EN LA TIERRA




El planeta Tierra, es la cuna y cementerio de la especie humana. Las leyes del Universo crearon a este planeta, en él, el fenómeno vital; miles de especies vivientes, animales vegetales; y cada especie, también con miles de variedades o razas; todo orientado a que la vida se perpetúe, pero sólo por medio de la reproducción sexual. No hay inmortalidad.
En su estructura, el planeta Tierra se asemeja a una naranja, o más exacto a una mandarina; en esta fruta, ya madura, la cáscara se desprende de la pulpa, y se mueve encima de ella. Las cáscaras de estas frutas se asemeja a la corteza terrestre; y la pulpa al núcleo, básicamente de metales, donde predomina el hierro; mientras  la corteza está formada por los no metales, con la sílice predominando.
 Finalmente, la proporción de núcleo y corteza, se asemeja también: el núcleo es enorme y la corteza muy delgada; el radio del núcleo terrestre es más o menos de cinco mil kilómetros y el espesor de la corteza alrededor de 300. En el enfriamiento del planeta, la corteza se arrugó como en una mandarina y se quebró como vidrio, formándose las conocidas placas tectónicas que flotan sobre el núcleo aun fundido.
El planeta Tierra, es parte de la estructura y del sistema planetario solar; con complejos movimientos satelitales; alrededor del Sol, y el movimiento más curioso: un movimiento de trompo, gira alrededor de un eje polar y se inclina como cuando gira un trompo en una superficie. Luego, rota alrededor de un eje invisible que va de polo a polo, y se inclina en un movimiento de vaivén oscilando en la mitad de ese eje.
En este marco de corteza quebrada, formando las placas; flotando sobre un núcleo de hierro fundido; con movimiento de giro de trompo, las placas “patinan” según los movimientos. 
La patinada más peligrosa para los seres que viven en la superficie de la corteza, es cuando en el vaivén, hay detención para cambiar de movimiento, en un ir hacia atrás; el polo norte se iba inclinando hacia delante, mientras el sur iba hacia atrás; en este momento de detención, de vaivén cero, antes de regresar, las placas, por inercia, siguen su movimiento pero  se detienen bruscamente por la gravedad; esto es terremoto en la superficie; hundimientos de tierras, afloramientos, acción más intensa de volcanes al apretarse el núcleo por el peso de la corteza, maremotos…
No hay dioses que produzcan nada, sino el humano sería feliz. Vivimos en un mundo con leyes que no diferencian lo que el humano llama el bien y el mal. Es muy duro para muchos humanos aceptar la muerte de una cebra para que los leones vivan; o la explotación de unos humanos por otros, para que pocos vivan en riquezas y lujos, más allá de sus necesidades.
En esta realidad, se dan los terremotos naturales, acabando con civilizaciones enteras, enterrando bajo sus escombros a ricos y pobres por igual; unos sepultados bajo mármoles finos, otros bajo simple adobes o piedras mal labradas.
 Esto es provocado, quien sabe, si planeado o no, por las leyes del desconocido, desconcertante universo. Tendrán que pasar miles de años para que la mente se desarrolle y pueda tener ideas razonables, que satisfagan al pensamiento y al sentimiento de los hombres más civilizados.



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