martes, 18 de abril de 2017

CIENCIA :EN EL ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL MÁS GRANDE TEÓRICO DE LA FÍSICA






Sin embargo, el "Espacio—Tiempo", no existe; es un constructo para explicar esa energía colosal y que sigue siendo incomprendida como es la "Energía Gravitacional"; generadora de los campos gravitacionales que mantienen eternamente conectada toda las materias y energías del universo; en eternos movimientos y transformaciones de lo mismo.
Tan desconocida que se le considera semejante a la energía luminosa que es de “Radiación o Emisión”;  no de “Campo” o “Espacio de Energía Estática, pero productora de Movimiento”. Por ello se discute sobre la idea de “Ondas Gravitacionales”. Las Ondas, viajan; el campo se forma podría decirse “Instantáneamente cuando se une masas de energía gravitacional; como dos agujero negros por ejemplo, para formar uno sólo con la formación del nuevo campo gravitacional a la velocidad de la luz. El tema pica el diente…para los de mentalidad científica en la Física.
Hoy, 18 de Mayo, es la fecha de fallecimiento de este gran teórico; en días que la humanidad teme como aciagos, porque de producirse otra guerra mundial será con armas nucleares; cuyo peor efecto son  las radiaciones desprendidas en las explosiones y que pueden estar actuando por siglos en el planeta; sino exterminando toda la vida, sí, enorme parte de ella; ante la locura de las decisiones de los ambiciosos de riquezas y poder humano. Los extraterrestres que han venido a la Tierra a joder la vida de los sencillos humanos.
Y precisamente Albert Einstein, fue el que definió la ecuación que permite calcular cuánto de energía puede obtenerse de una cantidad de masa de materia. (La energía también posee masa; como cantidad de ella.).
Einstein, no era de trabajo en laboratorio, gabinete o campo; usaba los descubrimientos de los demás científicos para razonar con ellos; avanzando en teoría más allá de los trabajos prácticos o mejor, sobre la base de ellos con razonamiento lógico, tener avances de conocimiento sorprendentes, que luego se confirmarían.
Por ello, él no descubrió la velocidad de la luz; pero sí, en base a los trabajos experimentales, dedujo la constancia de esa velocidad; eliminó de su teoría el concepto de “Éter” para que fuera coherente—pero parece que lo reemplazó con el más abstracto de “Espacio—Tiempo”; lugares en el cosmos que son  deformados por la presidencia de masas de energía gravitacional.
Sobre la premisa de la constancia de la velocidad de la luz, en el vacío,  su potencia intuitiva le llevó a descubrir algo que quizás hubiera sido mejor que se mantuviera en la ignorancia eternamente; porque la humanidad no sabe si la liberación de la energía nuclear le es favorable a la vida del hombre o su sufrimiento y destrucción como especie.
Es difícil saber cómo opera el cerebro de los genios; pero  la potente intuición del científico alemán, le llevó a intuir que: “La cantidad de energía que se puede obtener de una masa o cantidad de materia, es igual al producto de esa masa por el cuadrado de la velocidad de la luz”.
No hubiera llegado a esa ecuación si no se hubiera determinado primero la velocidad constante de la luz.
Ése fue Albert Einstein; enseñó la herramienta para quizás liberar a un monstruo.

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