viernes, 14 de agosto de 2015

Y TÚ… ¿DE QUÉ RAZA ERES?












Y TÚ… ¿DE QUÉ RAZA ERES?

Después de “La Gran explosión”; en el comienzo del nuevo tiempo; el Universo en toda su complejidad, empezó a desarrollarse, a evolucionar; es decir, no se quedó como una sencilla explosión que convirtió a toda la materia en energías puras; la realidad al estado plasmático; sino que estas casi infinitas masas de energías pasaban por diferentes fases: nebulosas; galaxias; estrellas solitarias o mayormente estrellas con sistemas planetarios; en todo un fenómeno de difícil comprensión.
En una de las infinitas galaxias; se formó una pequeña estrella; girando por complejas leyes, quedaron unidas a ellas astros de materia en estados sólidos; fríos o calientes y también al estado complejo de materia fundida y gases a enormes temperaturas. Este sistema de estrella y planetas, fue llamado Sistema Solar; por una de las especies de animales inteligentes que aparecieron en uno de sus planetas sólidos y más o menos frío, llamado por ellos mismo: Tierra.
En este sistema planetario, de nueve planetas, algunos de ellos con sus propios satélites; el tercero llamado Tierra; contiene seres llamados vivientes, por tener las propiedades de moverse y/o reproducirse; entre ellos destaca la llamada Especie Humana; que se diferencia de las demás por sus capacidades de producir historia; es decir de tener acciones muy diferentes a los demás animales o seres, que en toda sus existencias siempre son rutinarios.
 Actúa sobre todos los seres que existen en su planeta y sobre ellos mismos; pueden comunicarse mediante lo que llaman lenguajes, que pueden grabar en objetos y permanecer como conocimientos en el tiempo, para información de sus descendientes. Su anatomía es diferente  de los demás animales, especialmente en la estructura de sus miembros superiores, de sus manos, que poseen cinco dedos; cuatro opuestos al quinto que le permite no sólo coger cosas, sino transformarlas de infinitas maneras.
Pero, ¿cómo la naturaleza creó a este ser tan excepcional? Si la naturaleza, el Universo tienen capacidad de creación; ¿cuál es su método?
El ser humano, es también un ser creador; toma materiales de su medio y los convierte en objetos que utiliza, para el bien y para el mal. El método que emplea es el de “Ensayo, error y corrección”, hasta finalmente obtener lo que tiene por objetivo; generalmente crea con intención.
Tal parece que en la naturaleza o el universo, la técnica es la misma—después de todo el humano es producto natural—. La naturaleza supera al humano en que ella combina ideas o cosas al azar; aleatoriamente; combina como en un caos; mientras el humano suele quedar bloqueado por dogmas incrustados desde niños en sus mentes; lo que los bloquea para la creación; menos al genio; que tira los dogmas a la basura, donde deben estar; porque son las barreras para la creación.

La naturaleza, como el humano— tal vez por pertenecer ambos a lo mismo—, siempre buscan la constante superación, innovación en lo creado por ellos; cada nueva creación debe superar a las ya creadas. Para la naturaleza, su máxima producción, hasta ahora, es la especie humana.
De acuerdo a la Antropología y a lo que se puede observar en la existencia de los humanos en su planeta Tierra; la naturaleza creó a la Especie Humana con cuatro grandes grupos de razas y subrazas; que con el criterio del color de la piel y el orden de aparición; se podría hipotetizar que el primer grupo de razas fueron las Negras; luego las razas Cobrizas; después las Amarillas y finalmente las Blancas.
Esta hipótesis contradice a la de la evolución; que sostiene que se creó una sola raza y que está por influencias de las eras climáticas y los nichos, fueron “evolucionando” o transformándose y que aquellas especies que no lo conseguían simplemente desaparecerían. Si se reconoce a la raza negra como primigenia; entonces, ¿por qué no desaparecieron en la era del hielo que muy bien la soportaron las razas blancas?  
Las razas negras—existieron y existen muchas; de igual manera las cobrizas, las amarillas y las blancas—; fueron creadas para sobrevivir en un clima caluroso—no el de los dinosaurios que no se volvió a repetir después  de sus extinciones—.
 Indicadores, son las formas de sus narices, la más primitivas, casi sin tabique, no contienen gran cantidad de vasos sanguíneos con función de calentar el aire respirado; que sí fue necesaria tener una nariz grande en las era de las razas blancas que habitaron espacios congelados del planeta, para calentar el frió aire respirado y evitar las muertes por respirar aires fríos permanentemente. Por la era climática de alta temperatura no era necesario grandes narices con vasos sanguíneos en las razas negras. Otro indicador es el color de la piel; los colores oscuros, toleran mejor la radiación ultravioleta, intensas en esas eras ,causa de cánceres de piel; cuando las radiaciones solares son muy altas, indicadas por las temperaturas elevadas y permanentes; como existieron en las primeras eras de la historia de la Tierra. Finalmente otros indicadores son el sistema muscular bien desarrollado para la lucha por sobrevivir y los órganos sexuales desarrollados para asegurar la función de reproducción—siendo mucho más pequeños en las razas blancas.
El desarrollo de la vida en la Tierra ha corrido paralelo al desarrollo natural de la estrella Sol; con su emisión no constante en cantidad y cualidad de radiaciones, que permitieron  no sólo la creación de vida, sino su sostenimiento. La naturaleza previsora, creó diferentes razas y subrazas; de las cuales, algunas sobrevivieron por estar creadas para ello en algunas eras, mientras otras desaparecieron; pero finalmente, las especies mejor creadas permanecen; adaptándose a los medios climáticos cambiantes por eras; tal como se puede observar en estos tiempos.
Es decir, la especie humana fue creada primero, para asegurar su sobrevivencia y reproducción; asegurado ello, a través de un cuerpo bien diseñado, no hubo preocupación todavía por la parte mental; que la naturaleza fue dejando para las razas posteriores—las diferencias mentales entre razas no es muy grande, pero existen como diferencias entre razas, más no entre individuos.
Después de las razas negras, la naturaleza produjo a las razas cobrizas; menos físicas pero aun no muy mentales o de gran inteligencia relativa; pero al crear las razas amarillas y las últimas, las blancas; natura se preocupó del aspecto mental; dejó lo físico por lo mental. Desgraciadamente para la especie humana en conjunto, las razas blancas hicieron y hacen uso del poder mental para sobrevivir explotando a las demás.
En esta especulación; tal parece que la especie humana fue la última es ser creada por la naturaleza; con ella detuvo su creación; de allí para adelante no aparecieron nuevos seres; que quizás de haber sido creado uno nuevo, hubiera sido superior al humano, en la lógica del universo. En el mundo microscópico se habla de mutaciones, temas para otras discusiones.
La naturaleza ha previsto, la no combinación entre especies; pero si entre las razas o variaciones, pertenecientes a las especies.
 A pesar de que las razas negras, cobrizas y las demás existieron en la edad de hielo, las primeras no desaparecieron, porque así lo tenía y tiene planeado la madre natura. En la edad de hielo, la franja ecuatorial, no sufrió mayor congelamiento.
Existe una nueva creación en el planeta Tierra, sino de especies, si de razas o variaciones en las especies; y aunque a algunos dogmas o ideologías de grupos humanos no le guste; las combinaciones entre razas humanas son un hecho constante; produciéndose lo que quizás la naturaleza lo pensó: humanos físicamente fuertes con cerebros muy inteligentes—pero algo que natura no puede controlar directamente es el aspecto ético del humano; quien considera al primer rival no a los felinos depredadores, sino a los de su propia especie; usando a las razas como pretexto para legitimar superioridades y con ello privilegios.
Bueno, hay para mucho más; sobre el supuesto anterior; observando el constante cruzamiento de razas, con apariciones de otras con nuevas características; que sólo el tiempo mostrará qué clases de nuevas razas serán; qué culturas crearán; las mismas de depredaciones con guerras genocidas; con clases explotadoras y explotadas; o civilizaciones realmente humanas, con siglos de existencias en paz, prosperidad para todos; sobre lo anterior: ¿De qué raza eres tú?





domingo, 2 de agosto de 2015

¿Por qué existieron los dolicocéfalos?








¿Por qué existieron los dolicocéfalos?

 El humano encuentra en la naturaleza, en el Universo y en su propia historia, misterios insondables. Entre las características de esta especie animal llamada humana, se encuentra su gran curiosidad por saber. Le interesa el conocimiento, que luego aplica y se sirve de él, para una mejor sobrevivencia; que le ha permitido ser el ser viviente con más capacidad de sobrevivencia que las demás; a quienes usa para su beneficio; lo mismo que hace con los de su propia especie.  El conocimiento le permite también estar consciente de su existencia y quizás poder responder a la pregunta más difícil que se hace : Por qué existe; para qué; el cómo llegó a ser.

Uno de estos misterios lo encuentra en la historia de su propia especie: seres humanos con cráneos enormes respecto al tamaño común; pero que existieron hace unos miles de años y repartidos por todo el planeta. Han sido encontrados por los antropólogos en el continente americano—Perú, México—; en África—en el tiempo de los faraones, en Egipto—; en la India y últimamente en Rusia.

Ante las pruebas, los científicos han elaborado, multitud de hipótesis; y continúan haciéndolo, para explicar por qué existieron grupos de humanos con esas características; y también—posiblemente por mutaciones—, aparecieron individuos con estos cráneos dentro de su grupo considerado de cráneos comunes.

En Perú, de Paracas, se han obtenido cientos de estos cráneos; mezclados con otros de tamaño normal; muchos de ellos con agujeros—, hechos por las trepanaciones que practicaban estos antiguos peruanos, después de sus violentas guerras, en las que se perforaban las cabezas con armas contundentes.

En el Internet, se puede encontrar amplia bibliografía sobre el tema; pero aún no se encuentra la teoría que explique el caso; el porqué de la existencia de estos individuos y pueblos en el pasado; y por qué no se presentan ahora, en estos tiempos.

Se han planteado observaciones de que este tipo de humanos pertenecían a pueblos de culturas desarrolladas en el pasado; que sorprenden por sus logros culturales; es decir, sus realizaciones culturales sólo se explican por la presencia de gentes de superior inteligencias en esos tiempos y espacios, y que después de ellos, de sus desapariciones, sus culturas se estancaron o destruyeron—caso Paracas; caso Egipto.

Partiendo— para un razonamiento, para una hipótesis—, desde el hombre de la edad de piedra, hasta la actualidad; esta especie no ha sufrido cambios significativos ni en su anatomía, ni en sus pasiones. Todos los humanos tienen esqueletos semejantes; todos los humanos aman u odian; sólo hay diferencias cuantitativas en ellos. Es contundentemente semejante el hombre de la edad de piedra con el actual que juega fútbol; dirige una financiera o gobierna un país poderoso o no; desde el criterio físico y emocional.

Pero si existe una característica enorme entre el hombre del Paleolítico y el de la era de la Electrónica; esta contundente diferencia es su inteligencia para obtener conocimiento científico; usarlo para desarrollar tecnologías; tecnologías para la paz, tecnologías más para las guerras de depredación, expansión; genocidios sin control; más que solidaridades y convivencias.
Parece que en esas dos características—anatómica y emocional—, la naturaleza ha llegado a su límite; pero continúa en el desarrollo de la mentalidad. Quizás la naturaleza “pensó” que para que el humano tuviera más inteligencia era sólo cuestión de darle más masa cerebral; y ensayó por ese lado.

Los estudiosos del tema, nos informan que en los pueblos donde existieron esto cráneos grandes—dolicocéfalos—; practicaron formas para que desde niños las personas tuvieran esos cráneos—algunos científicos explican que quizás las razones para ello eran sociales; estéticas…, o simples mutaciones. No siempre tuvieron éxito porque hay momias, de bebés, que no sobrevivieron; pero otros sí. También no hablan que esta práctica no conseguía aumentar la masa cerebral; que se supone que “a más cabezón, más inteligente”.

Tal parece que, en aquellos pueblos, hubo observación sobre estas personas de cráneos más grandes que los comunes, y que eran más inteligentes que los demás; demostrándolo en sus capacidades de realizaciones materiales. Tal vez esto los llevó a querer alargar el cráneo, sin mayor razonamiento. De estas prácticas hay pruebas en muchas culturas antiguas, que ya no existen—caso Perú, Egipto.

De lo expuesto, tal vez se pueda concluir que, “ en el afán de evolución de la naturaleza, sobre su creación favorita, quiso darle más inteligencia; inteligencia para que haga uso ilimitado de su medio; y que ´pensó´, que agrandando el cerebro lo conseguiría; pero por el método que ella usa de “ensayo-error”; llegó a la conclusión de que no era la cantidad de cerebro sino la combinatoria dendrítica lo que hace inteligente; es decir, que no era necesario un cráneo ni su contenido enorme; y parece que por ello no insistió en hacer cabezones”.

Es decir; en la evolución de la especie  humana; la última intervención de la naturaleza ha sido darle mayor inteligencia; lo demás es responsabilidad  del propio hombre.